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Trashumancia y el impacto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

La trashumancia a pie es el sistema ganadero más eficiente en términos del uso de los recursos naturales: busca el pasto y agua allí donde están disponibles, adaptándose a los ciclos naturales y climatología. Al mismo tiempo esparcen semillas y estercolan el suelo, creando paisajes valiosos, ayudando a prevenir incendios, erosión e inundaciones y manteniendo uno de los mayores sumideros de carbono del planeta, que son los pastos. Los alimentos y productos que proporciona son difícilmente superables, así como su contribución a la economía y cultura rural ancestral, creando unas condiciones de vida y libertad para personas y animales únicas. Convierte así a las vías pecuarias que utiliza en corredores ecológicos multifuncionales, a modo de sistema circulatorio que oxigena los valores naturales del territorio. Es decir: la trashumancia devuelve con creces a la naturaleza y a la sociedad lo poco que exige de ellos. Es indudable por tanto, que la trashumancia y los sistemas pastoriles desempeñan un papel esencial en la Agenda 2030 y son un aliado imprescindible para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en cualquier escenario de futuro sostenible que se plantee.

Si lo vemos por grupos, la trashumancia contribuye en mayor o menor medida a todos los ODS excepto al de vida submarina (al menos de forma directa)

El grupo de ODS del 1 al 5 están centrados en mejorar las condiciones de vida de las personas. La trashumancia y el pastoreo confieren resiliencia a las sociedades rurales y ofrecen un medio de vida sostenible, especialmente clave en el caso de los territorios considerados “marginales” desde una óptica productivista, ya que suponen, en muchos casos, la única alternativa viable en estos territorios (ODS 1).

Además proporciona alimentos sanos, sostenibles y nutritivos, y otros productos de calidad (carne, miel, lana, quesos…) y mejora la capacidad productiva del sistema (ODS 2); contribuyen a mejorar la salud y  bienestar de las personas y a reducir la contaminación y emisiones, por ejemplo, evitando el uso de piensos industriales y la dependencia de productos veterinarios (antibióticos, entre otros) (ODS 3); aporta un gran acerbo de conocimiento tradicional eco-social que constituye una herramienta de “retroinnovación” para desarrollar soluciones a los retos actuales y educación práctica (escuelas de pastores, pastoreo regenerativo, técnicas de transformación de alimentos, etc.) que aumentan las oportunidades de niños y niñas de las zonas rurales (ODS 4) y permite capitalizar el esencial papel de la mujer en la gestión de los sistemas ganaderos y pastoriles en todo el mundo. El reequilibrio de la situación con un incremento de la visión femenina en la gobernanza de los recursos se muestra como una de las claves para luchar contra el despoblamiento y la revitalizar un medio rural ahora masculinizado y agónico, hacia uno vivo e inclusivo (ODS 5).

 

La trashumancia está asociada igualmente a los ODS 6 al 11 referidos a prosperidad.

Mejora el ciclo del agua y, por tanto, la escasez de recursos hídricos (ODS 6) y es una herramienta muy eficiente energéticamente tanto en producción de alimentos como de otros servicios ecosistémicos, por ejemplo, para el aclareo del monte evitando el uso de medios mecánicos, siendo uno de los métodos con mejor relación coste-beneficio para prevenir incendios, (ODS 7); crea oportunidades de empleo directos e indirectos, al contribuir al tejido económico en el medio rural y estimular sectores económicos asociados al paisaje, alimentación, turismo, cultura…; presenta un gran potencial para crear nuevos nichos de mercado y apoyos públicos (“productos trashumantes”, pago por servicios ecosistémicos…) e incrementar la participación de los productores en las cadenas de valor; además el uso de los pastos comunales es otro activo en la creación de economías colaborativas que permiten la innovación social y tecnológica y un modelo de desarrollo económico participativo y resiliente (ODS 8 y 9). Esto hará que se reduzca la desigualdad entre zonas rurales y urbanas, aliviando a estas últimas de la creciente presión poblacional generada por la continua migración del campo a la ciudad (ODS 10 y 11).

La trashumancia, la ganadería extensiva y los sistemas pastorales son prácticas tradicionales que ayudan a mantener los ecosistemas clave y los servicios que estos brindan. Está directamente relacionada con los ODS vinculados al planeta (12, 13 y 15).

Así, consumir productos de la trashumancia implica una opción de compra donde los consumidores apoyan empleo ecológico con un enfoque sistémico y un modo de vida sostenible que hace sostenible la vida de los demás, por los valores asociados que esos productos contienen: uso eficiente de los recursos y la energía, beneficios para la salud de las personas y el planeta, construyendo bienestar (ODS 12).

Las aportaciones positivas des estos sistemas a la crisis climática son asimismo cuantiosas. Como se ha mencionado, ahorra emisiones al no consumir piensos industriales, gestionar del paisaje sin uso de combustibles fósiles, prevenir incendios forestales, y aplicar máxima eficiencia en el uso de la energía, y, por supuesto, mantener uno de los grandes sumideros de carbono del planeta que son los pastos (ODS 13). Intrínsecamente unido a todo ello se encuentran las aportaciones del pastoreo al mantenimiento de la biodiversidad de los ecosistemas terrestres (ODS 15), creando hábitats de los que dependen otras especies de las que a su vez depende el ser humano (polinizadores por ejemplo); además crea conectividad entre hábitats evitando su fragmentación, una de las grandes amenazas del escaso 15% del territorio del planeta designado bajo alguna figura de protección. Además son uno de los sistemas agrarios que aportan una mayor provisión de diferentes categorías de servicios ecosistémicos, contribuyendo a frenar procesos de desforestación y desertificación. Esto en un contexto tan valioso y frágil como el Mediterráneo hacen del pastoreo y la trashumancia herramientas imprescindibles para contribuir al cumplimiento del Acuerdo de París en la COP21 de 2016, y a los objetivos climáticos de políticas regionales tan impactantes en el clima como la PAC, como se expone en el informe Pastoreo móvil en el Mediterráneo: argumentos y evidencias para una reforma política y para combatir el cambio climático.

Los dos ODS (16 y 17) demandan principios básicos como paz, justicia y transparencia, y alianzas entre gobiernos, el sector privado y la sociedad civil para conseguirlo.

Sorprendentemente termina proponiendo la movilización de billones de dólares de los recursos privados para cumplir con los objetivos del desarrollo sostenible, cuando en muchos casos es también la movilización de grandes capitales la causa de los problemas. Esto debe hacernos reflexionar sobre si la clave del poder transformador no se encuentra más bien en los actos cotidianos de cada persona y retarnos a ver cómo podemos contribuir a cumplir con los ODS cada día.

Consumir productos de sistemas agrarios que construyen y no destruyen nuestro medio y vida es ciertamente una vía, y demandar que las políticas públicas apoyen estos sistemas es otra. Y es aquí donde las alianzas de la sociedad civil deben tener un papel definitivo, como PorOtraPAC, y cimentar el mensaje de que dinero público debe usarse para apoyar la producción de servicios públicos para cumplir con los compromisos internacionales como los ODS. Es seguro, que el apoyo al pastoreo y a la trashumancia contribuye a todo ello, como lo ha demostrado durante miles de años.

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Blanca Casares y Concha Salguero, Asociación Trashumancia y Naturaleza

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